Estándar

Dios me libre de una vida estándar,
con fotos estándar,
vacaciones estándar,
opiniones estándar,
con gustos estándar que se satisfacen en el mall.

Dios me libre incluso                                                                                                                                       de concebir a un dios promedio
que recibe peticiones                                                                                                                                   sacadas de catálogo de supermercado

Que me libre también
de querer salir del estándar de manera común.
de quejarme sin gracia
de creer que si, cuando no.

Dios me ayude
a dejar de pedir ayuda de manera promedio
pero,
por sobre todo
líbrame de creer que soy distinto
cuando solo disfrazo mi personalidad estándar
bajo capas de cosas
que no son yo.

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Máscara

Me pondré la máscara menos máscara,
mi nombre, el de pila, ese será mi pseudónimo.
Me vestiré, y otros también querrán vestirme.
Al final quedaré desnudo intentando bailar
siguiendo el ritmo del canto del vacío.
Cruzaré el cielo celeste, olvidaré quien soy,
mi máscara , mi disfraz será transparente.
Se me verán los huesos, la sangre,
y hasta los músculos de este cuerpo imaginario.
Observaré caerse las palabras,
y elevarse el ritmo silente de los ecos de la montaña.
Seré un Cóndor, un ficticio Cóndor,
Y las alas del cóndor y las plumas del Cóndor
también serán parte de mi máscara.
No usaré antifaz, usaré mi faz,
Usaré la máscara menos máscara,
aquella que muestra que mi cara son todas las caras.
Me sobrevolarán los tiuques.
En círculos, circundándome en círculos me interpelarán las aves,
y con las plumas del águila chilena, que caerán del cielo como regalo,
construiré un par de alas, también ficticias,
para ir a volar con el pájaro de agua que nada, irresponsablemente,
muy cerca del océano de fuego.
Me pondré la máscara menos máscara,
me vestiré con mi propia piel desnuda,
me convertiré en un espejo,
me perderé camino a la montaña.
Usaré la palabra, y la palabra será también mi máscara,
Emplearé las voces que habitan en mis oídos,
les daré forma, y porque no también, alma.
Me pondré la máscara menos máscara,
pero al final, cuando ya el sol no siga brillando,
cansado de tan vibrante danza,
caerán todas las máscaras, y los intentos de máscaras, las propias y las ajenas
Las transparentes y las opacas, las que reflejan y las que solo hacen ruido.
Cuando el sol se saque su propio disfraz y caiga en el vacío,
Ese día, con mis plumas de cóndor, viajaré cerca del centro de mi mismo,
Y estallaré en el éxtasis del fin del mundo conocido.

Poesía Tarotica

Un día, de esos días imaginarios que habitan en nuestras cabezas, me dieron estas letras a cambio de una lectura de Tarot.

 

Los senderos de templanza

traen paz a nuestra alma,

y llega la brisa en calma

a borrar toda tristeza;

No busques en tu cabeza

lo que es del corazón

y que con justa razón

sale a flote entre las cartas.

Muchas gracias por las alas

salgo del caparazón.

 

Rocío Peña.

No es importante

Tengo una historia que no contaré,
porque en verdad no es importante.
Una historia sin tiempo,
o suspendida en el tiempo,
o fuera del tiempo.
No es relevante que lo mencione,
pero me cambió la vida, o el curso de la vida.
Tengo una historia
que es más espíritu que materia,
más blanca que negro,
más nube que lluvia, o quizás todo al mismo tiempo.
Pero esa historia, que no es importante,
hizo que la semilla muriera para dar origen al árbol.
Tengo una historia,
que aún se está escribiendo,

pero no es importante…

La Diosa

Soy llevado a los pies de una Diosa, mujer medicina que desborda energía. En la oscuridad de la tienda veo sus ojos verdes, mirada fértil, mirada viva que refleja su espíritu. Todas las mujeres en una mujer, la esencia de la madre cósmica encarnada, la voz de la tierra hecha cantos y bendiciones.

Sonora, tanto en voz como en espíritu. Musical, reflejo de un alma pura.  Caderas que al moverse despiertan el sonido del mar, de las profundidades del inconsciente. Cada paso un latido, cada latido una exhalación de la Tierra.

Descalza se mueve, descalza acaricia la tierra y danza fluyendo entre los presentes. Se acerca la Diosa, pienso cada vez que la escucho, porque ella se escucha, porque es canto, porque desborda vida.

Una mujer que es todas las mujeres. Una esencia encarnada. La emperatriz del Tarot, La luna hecha humana, una hija de la Pachamama, femenina, madre, mujer, amante inalcanzable. Diosa.

Su mirada me congela, me convierte en un adorador de lo femenino. ¿Quién es esta madre? ¿Quién es esta mujer que me atraviesa con verde mirada?

Ser sin edad, sin pasado, sin historias, sin futuro, porque ella llena el momento. Ella es todas las mujeres.

De su vientre surge vida, surge luz, nuevas generaciones de diosas son paridas. Sus pisadas dejan un rastro de plantas, de sus manos fluye la medicina.

La acompaña un águila y un colibrí, la escoltan, porque además de sagrada es mujer de poder, es autoridad, es la voz del espíritu.

Me habla, hace retumbar mi cuerpo. Ella es la madre, es todas las mujeres, es La Diosa.

Amanece y el Sol la muestra en su forma humana. Pero el sonido de su andar resuena en mi cabeza, y sus movimientos de musa se graban en mi ser. La noche da paso a la luz y la veo humana, pero es de esos seres que son esencia, y que la dejan salir a voluntad.

Esta mujer es todas las mujeres, se mostró divina, fue madre, musa, emperatriz, útero y creadora. Canalizadora de mensajes, guía de mi espíritu. Mujer medicina, amante inalcanzable, La Diosa.

Canto al Ego

Odiado, ninguneado, maltratado.
Demonizado, sexualizado, reprimido, ignorado.
Asesinado, ahogado, negado.
Ocultado, subestimado, ennegrecido, olvidado.

Bajo amenaza de extirpación, con riesgo de ser asesinado,
nuestro ego trabaja ejecutando el papel acordado.
Es el rol por el cosmos designado,
ser casi un traidor, un enemigo.

Compadezco a mi ego y le doy gracias,
gracias por serme útil en este terreno camino.
No olvido que eres luz, que me estás ayudando,
que eres vehículo, aliado, que estás vivo.

Hoy te ofrezco una tregua: sincronízate conmigo.
Hoy decido dejarte vivir, cumplir tu rol incomprendido.
Le canto a mi ego, herramienta del espíritu.

Hay que reirse porque nada existe!

Atados a esquemas, sucumbimos ante ideas humanas.
Atrapados en redes de egos interpretando torpemente la obra de lo superfluo.
Personalidades enceguecidas por su propio brillo, resplandor ficticio al que se aferran animalmente.

“Nosotros” parece ser la palabra olvidada, la batalla perdida, el libro no leído, la tumba abandonada.
Tomarse en serio parece ser la llave que abre ese mundo.
Un planeta carente de lo sutil, donde todos son demasiado importantes, demasiado imprescindibles, demasiado relevantes, donde todo es demasiado serio.

Que sublime ironía visitar estos mundos y saberse un payaso cósmico.
Porque eso es lo que somos.
Vivimos una vida que es un chiste místico, en una ciudad imaginaria construida sobre pilares de cristal, sólidos y etéreos a la vez.

Empujados a las tablas de la existencia, terminamos montando una escena fatídica, hija de una falsa importancia auto-otorgada.
Seamos lo que somos: payasos viajeros, almas vestidas de bufón.
La felicidad esta ahí para quien sabe no tomarse demasiado en serio.