Tirar el Ancla

No te dejes arrastrar por las mareas de la contingencia, tira el ancla hacia ti mismo.

Estamos permanentemente bombardeados de (des)información, de distractores, de una nueva serie, de un nuevo capítulo que ver, una noticia que comentar, un tema candente del que opinar, y es demasiado fácil creer que estás actuando, hablando por ti mismo, cuando solo estás reaccionando al condicionamiento. Un contenido despierta una cadena de reacciones automáticas, asociaciones tras asociaciones, y uno cree que está “pensando” o diciendo algo nuevo, pero en el fondo tu sumaste a una corriente que nada o poco tiene que ver contigo.

Si hablas de lo que todos hablan ¿cómo puedes llegar a lo propio?

El desafío es quedarse quieto y tranquilo, no dejarse intoxicar, pero sin convertirse en un indolente, sin dejar que la indiferencia te domine y así olvidar el dolor de los otros. La mirada compasiva tiene que estar presente.

La mejor ayuda que nos podemos hacer a nosotros y a los demás es trabajar para llegar a la sabiduría. Solo desde ahí surgirá la palabra y la acción justa que el momento requiere.

A veces uno cree que está “ayudando”, cuando lo único que está haciendo es compartir su caos personal con el mundo.

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Esta entrada fue publicada en Palabras.

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