¿Luchar o aceptar?

Si nos hemos propuesto “avanzar” hacia la Unidad, todo aquello que hemos negado (por lo general el polo “negativo” de los fenómenos) irá apareciendo para que lo integremos, ya que ¿cómo vamos a experimentar la unidad si seguimos negando la mitad de la realidad?

Vivimos tratando de experimentar la unidad, y para ello a  veces utilizamos “métodos” o nos paramos sobre creencias que a lo único que nos conducen es a seguir experimentando dualidad.

En este contexto, podemos mencionar por ejemplo la ya tan popular “lucha contra uno mismo”, frase que se ha convertido en piedra angular de las corrientes de superación personal.

Luchar contra algo refuerza el ego, la personalidad, el yo. Luchar contra el ego no hace más que reforzarlo, ya que en esa lucha la personalidad cobra importancia porque se resalta su existencia (la necesitamos, sin ella no nos podemos embarcar en tan heroica gesta)

Cuando hay lucha hay dualidad, ya que en ese marco de confrontación necesariamente tiene que existir “el guerrero” y el “obstáculo”. Incluso cuando la lucha es “contra uno mismo” aparece la dualidad ya que se manifiesta “alguien que quiere vencer” y un  “objeto o situación a vencer”, aparece un estado indeseado a “superar” y un ego que quiere por todos los medios superar  ese estado, sin reconocer que ese estado que no quiere seguir manifestando es el mismo.

Superarse a uno mismo, ser “mejor”, vencerse a uno mismo y frases similares suenan bien, pero nos alejan de la tan anhelada unidad.

La apertura que nos da la aceptación, en cambio, nos acerca a esa unidad. No negar, no luchar, sino que aceptar lo que es, tal cual es. Cuando observamos y nos damos cuenta de que todo aquello a “superar” es parte de nosotros, dejamos de pelear, y si dejamos la lucha nos abrimos a aceptarnos tal cual somos. Cuando nos abrimos la personalidad pasa a segundo plano, ya no es el centro de la acción ya que no la necesitamos para seguir sosteniendo el personaje del guerrero desesperado por superarse, sino que es el ser total  el que se manifiesta reconociendo que es todo cuanto podemos concebir. Llegar a ese nivel de comprensión nos acerca a experimentar Unidad.

Esto no quiere decir que la personalidad no sea útil, al contrario. Si existe y está ahí como parte de la naturaleza es porque es parte del Todo, y por ende no podemos negarla. Darle importancia a la personalidad es la actitud que a veces nos entorpece el camino. A eso me refiero. Es necesario aceptar al yo, al ego como una maravillosa herramienta que nos permite jugar el juego de experimentar el mundo, pero recordando que somos más que solo eso, que somos la esencia que sustenta las partes y también las partes, todo al mismo tiempo.

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Esta entrada fue publicada en Visiones.

Un comentario el “¿Luchar o aceptar?

  1. Tamires dice:

    Desde hace un buen tiempo que estoy evidenciando aquello, que buena verbalización, nos mantenemos en constante oscilación

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