Desde lo interior a lo colectivo

Cada día estoy más convencido de que la única re.Evolución realizable (y por lo tanto la más útil) es la que cada uno puede poner en marcha para trascender la propia estupidez. Es una labor personal, silenciosa y muchas veces solitaria.

Probablemente, a vista de muchos, centrar el trabajo sobre sí mismo puede parecer algo egoísta. En realidad es todo lo contrario ya que “ayudarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo”, es decir, que al ir profundizando en ti mismo, al ir derribando los muros de la propia estupidez, inevitablemente aparece el otro. Y es más, el otro no aparece como una entidad separada de ti, sino que se muestra en una relación de interdependencia, donde cada acto, gesto, palabra y pensamiento entretejen una trama donde las influencias van en todos los sentidos, donde todos nos “afectamos” unos a otros.

La revolución “en contra” (estar en contra solo refuerza aquello con lo que se lucha) de la propia estupidez parte por aceptarla, por aceptarnos tal cual somos. En esa aceptación hacia uno mismo automáticamente surge la aceptación hacia los demás. Aceptamos que cada cual es libre de seguir el camino que desee y que puede hacer las cosas de la forma que mejor le parezcan. Aceptamos también la tontera ajena, sin juzgarla, porque al haberla reconocido y aceptado en nosotros mismos, nos hacemos tolerantes al proceso del otro, que no es distinto al personal. Todos sentimos igual.

Este proceso también nos abre a ver que cada uno contribuye de una forma muy particular al colectivo. No todos somos buenos para lo mismo, no nos hacen sentido las mismas cosas, ni las mismas formas de abordar ciertos temas. Algunos tienen un rol más extrovertido, otros están centrados en una transgresión más silenciosa. Pretender que los distintos tipos de seres luchemos por lo mismo, y más aún de la  misma forma, es negar al otro, y por ende no amarlo.

Amar es dejar que el otro aparezca, tal cual es. Si yo tengo una forma de ver el mundo, si me he construido una visión sobre como contribuir con lo colectivo, eso está muy bien, hay que hacerlo, practicarlo. Pero pretender que los demás adhieran ciegamente a mi método o forma, solo porque mi me funciona, eso es negar al otro.

En esta revolución para trascender la propia estupidez cada cual es libre de hacer como le plazca, al ritmo que le corresponda. Juzgar al otro porque no se suma “a mi lucha” es seguir construyendo barreras. Aceptar el proceso y el ritmo del otro, es amarlo, dejarlo ser lo que es.

Hay cosas que nos hacen más sentido, hay causas que nos movilizan colectivamente, hay cosas que solo le hacen sentido a unos pocos. Independiente de eso ¿Quién soy yo para siquiera opinar sobre lo que al otro lo mueve?

Ayudarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de mismo es dejar aparecer al otro. Dejar aparecer al otro es aceptarlo. Cuando pensemos en el nivel global, en la comunidad que formamos todos, bien nos haría recordar esto.

El trabajo personal es integrador, expansivo y afecta al colectivo. Y en un sentido estricto, el trabajo personal sobre nuestro entorno inmediato en la cotidianeidad es el único trabajo que si podemos hacer, porque depende solamente de nosotros. Es, al mismo tiempo, ineludible.

No hay trabajo interno que no derive en una colaboración, en un aporte a lo global. Pero no hay colaboración ni aporte a lo global sin trabajo interno. La revolución vociferante que solo grita consignas sin volcar la mirada al interior, es solo eso: vociferación. Hay que abordar ambas miradas, la interna y la externa, porque solo integrando ambas, y observando que están íntimamente relacionadas, esas miradas se funden en una verdadera Visión.

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Esta entrada fue publicada en Palabras.

4 comentarios el “Desde lo interior a lo colectivo

  1. Muchas gracias! Me resulta muy clarificador. No sé bien que más decir, solo que me ha encantado leerte. Este soltar mi estupidez de salvar al mundo y otras muchas tonterías y al liberar algo mi lastre poder aportar a los demás… Abrazos!

  2. Tito dice:

    Muchas gracias por compartir este texto Nicolas! Inspirador, reflexivo, nada más hermoso para el alma. Muchas ideas y pensamientos que vuelan dispersos en mi mente, vos lo volcás aquí de manera clara, concisa y reveladora.
    Otra vez gracias !!

  3. […] 50. Desde lo interior a lo colectivo: Cada día estoy más convencido de que la única re.Evolución realizable (y por lo tanto la más útil) es la que cada uno puede poner en marcha para trascender la propia estupidez. Es una labor personal, silenciosa y muchas veces solitaria. – Por Nicolas Tamayo […]

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