Razón e intuición, polos desde los cuales experimento el mundo

En cierto sentido, más o menos conscientemente, creo que todos aspiramos a cierto sentido de unidad. Me cuesta concebir la vida sin un cierto sentido de “trascendencia”. Me parece que la vida es trascendente en sí misma. Ya sea a escalas que podemos observar objetivamente (los ciclos naturales, la vida que se perpetúa a sí misma, el que el Universo esté en constante transformación) o de formas más intuitivas de conocimiento (el de las tradiciones espirituales, por ejemplo), siempre encontramos esa mirada trascendente.

Hay tantas formas de aproximarse al fenómeno de la vida como personas existimos. Dado esto, creo que es importante encontrar aquellos puntos que todas estas miradas tienen en común. Esta tendencia a la unidad creo que nos puede abrir la puerta hacia la tolerancia, y esta nos puede conectar con  formas de comportamiento, personal y colectivo, que le aporten paz al mundo.

En este mundo polar, hay dos aproximaciones que son aparentemente las más opuestas entre sí: la mirada racional, dualista, científica, y la mirada intuitiva de las tradiciones espirituales.

Personalmente creo que estás dos miradas son solo partes de una misma cosa, son partes que constituyen la “visión”. El mundo es lo que “es”, ver lo que “es” es lo que nos provoca un problema, ya que esa aproximación a “lo que es” casi siempre viene sesgada, por uno u otro polo.

En este punto cito a D.T Suzuki, filósofo japonés, quien dice respecto al pensamiento científico: “la ciencia prospera con el dualismo; por eso los científicos tratan de reducirlo todo a medidas cuantitativas.  Todo lo que no pueda reducirse a la cuantificación es rechazado como no científico o pre científico. Imponen una serie de reglas y todas aquellas cosas que la eluden son descartadas como algo como algo que no les pertenece a su campo de estudio. Las cantidades están destinadas a ser infinitas y las ciencias confesarán algún día su incapacidad para apresar la realidad. El inconsciente está fuera del campo del estudio científico. Por lo tanto, lo único que pueden hacer los científicos es señalar la existencia de ese campo. Y basta con que la ciencia haga eso”

Personalmente creo que la ciencia es una gran herramienta, la ciencia es honesta, nos ha aportado los conocimientos técnicos para que el mundo prospere y lo seguirá haciendo. La ciencia es una gran aliada en el camino del ir descubriendo los misterios, se actualiza y se corrige a sí misma en la medida que nuestra capacidad para aproximarnos a los fenómenos se va ampliando. La ciencia en sí misma es un arte. El punto que quería remarcar con la cita de Suzuki es que es limitada:   “Imponen una serie de reglas y todas aquellas cosas que la eluden son descartadas como algo como algo que no les pertenece a su campo de estudio” Todo lo que no puede ser abordado a través de la metodología científica, es descartado como no-científico, y está muy bien que así sea. La ciencia tiene un rango de acción, y hay cosas que se le escapan. Eventualmente, y con el avance tecnológico, evidentemente cada vez seremos capaces de ir aumentando la cantidad de fenómenos que podrán ser abordados de manera científica, pero siempre habrá una “porción” del mundo que no podrá ser abordado por esta metodología. Reitero las palabras de Suzuki una vez más: “el inconsciente está fuera del campo del estudio científico. Por lo tanto, lo único que pueden hacer los científicos es señalar la existencia de ese campo. Y basta con que la ciencia haga eso”

El conocimiento científico es un polo, una forma de aproximación. La aproximación experiencial, intuitiva del otro polo, es simplemente su complemento.

Con respecto a esa aproximación “espiritual” tomo las palabras de Francisco Varela, biólogo chileno, quien dice: “la maravilla frente al fenómeno, es decir, la frescura de cada momento, la maravilla frente a lo que es, a lo que hay. Esa es la fuente de la vía espiritual”.

La espiritualidad es la experiencia misma de “lo que es”, no es estandarizable, y difícilmente puede ser medida, entra en el campo de lo subjetivo, del “inconsciente” que menciona Suzuki, y por ende, inabarcable desde el polo de la razón. Reitero, ambas son complementarias, tal como el pensamiento occidental es complementario al oriental, y que juntos forman el pensamiento global.

Ahora, que haya fenómenos que, por lo menos con la tecnología actual, no puedan ser abordados por la ciencia, no justifica que uno pueda andar “inventando” explicaciones “irracionales”. Para experimentar “lo que es” hay que haber realizado un proceso de limpieza de la visión, o si no, siempre estaremos sesgados por nuestros contextos, educación y toda clase de influencias a las que, por estar en el mundo, difícilmente les podemos hacer el quite. Que yo haya experimentado algo, no convierte a esa experiencia en “la verdad”, es solo “mi experiencia de lo que es”, por lo que hacer el inútil ejercicio de convencer a otro de que eso que yo experimente es cierto, transforma automáticamente a esa experiencia personal en una creencia más, creencia lista para ser empaquetada y vendida. (ahora, distinto es mostrar y compartir lo que voy experimentando, para comunicarle al otro que esa opción existe, y darle el espacio de que experimente por si mismo)

La única versión de la verdad que nos hará sentido será aquella que nosotros mismos vayamos experimentando. Comprender el Universo (o intentarlo por lo menos) es una responsabilidad personal que no puede ser delegada. Si no asumimos esa responsabilidad, estaremos a merced de creencias que nos sacarán del campo de visión de lo que es, ya sea que nos inclinemos a uno u otro extremo. Permanecer lo más centrado en la experiencia misma de lo que es, es lo que me permitirá ir ampliando mi mirada sobre las cosas.

El camino es personal, pero podemos compartir nuestras miradas. En cierto nivel, nadie tiene muy claro lo que está haciendo. Nuestra experiencia no está exenta de cierta dosis de incertidumbre. Cuidémonos de creer de sabemos, la tolerancia frente a la mirada del otro, y en cierta medida la paz que experimentemos, dependen de ello.