Ser el centro del Mandala

Somos parte de una trama. Vivimos sujetos a la interdependencia, la cual va más allá de lo que podríamos llamar el “nivel humano”. Todas nuestras relaciones crean esa red, la cual a su vez nos sustenta. Algunas tradiciones incluso proponen que todo se relaciona con todo, que todo lo que existe tiene una energía que contribuye a esa trama, que todo responde, y que todo nos “afecta” de vuelta.

Considerar esa interdependencia me hace pensar en la importancia de irse “limpiando”. Cada uno de nosotros es el centro de un Mandala, que son nuestras relaciones con todo lo que es. Bajo esta premisa podemos sostener que, si me limpio yo se sanan también todas mis relaciones, ya que ese “centro del mandala”, se corresponderá con aquello que se encuentre en una frecuencia similar.

En este camino de limpieza contamos con ayuda, con guía. Siempre vamos a encontrar a alguien que ya se haya recorrido parte del camino antes que nosotros. Sin embargo, el trabajo ( que nunca dejará de ser necesario y puede durar toda la vida) es nuestro, es personal. Cada cual se aligera la carga en la medida que se lo permite. Tenemos que asumir la responsabilidad de estar en el camino, aunque a veces no tengamos muy claro hacia donde va.

No dejaré de insistir en la importancia de autoexaminarse, de observarse, para ver, por ejemplo ¿que parte de mi quiere lo que quiere? ¿es la parte más elevada de mi mismo aquella que me está guiando? Creo que son preguntas claves si uno quiere irse sanando. La auto.observación nos permite identificar patrones que no nos hacen bien (por lo general heredados por la familia), conductas nocivas, actitudes que sabemos que tenemos que cortar, porque solo nos hacen más difícil este recorrido.

Recorrer este camino es una responsabilidad conmigo, pero también con el colectivo, ya que mientras más ligero, simple y luminoso sea el centro del mandala, así también serán las relaciones que surgen desde ese origen.

En esta trama de la vida, lo que hace uno, cuenta. Es lo único que podemos hacer, y por eso es tan importante.

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Esta entrada fue publicada en Palabras.

3 comentarios el “Ser el centro del Mandala

  1. Camila. dice:

    Me pasa que cada vez que te leo y te escucho, te encuentro tanta razón y de alguna manera me tranquilizas. Luego vuelvo a perderme, y no sé por qué es tan dificil encontrar ese centro del que hablas. Yo creo que a veces cuesta mucho hacerse consciente de que de alguna manera o de todas las maneras es necesario sanarse; a veces ni siquiera sabemos de qué tenemos que sanarnos, cuáles son nuestros fantasmas, nuestras heridas; muchas otras, cuando sabemos qué es lo que nos aproblema, no sabemos cómo solucionarlo, qué camino seguir, a quién recurrir.

    Entonces ¿qué hacer ante eso?. Me gustaría llegar a mi centro y sentirme “bien”, pero no lo logro.

    Un abrazo Nico, siempre te estoy leyendo! 🙂

    Camila.

  2. yo también me pierdo muchas veces..pero creo es parte del camino! je no es fácil aprender a observarse y escucharse..pero poquito a poco se puede! y las experiencias de otros muchas veces sirven cuando estamos perdidos… gracias por compartir tus hermosas reflexiones!!!!!!!

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